La PYME familiar, motor de la economía

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En España existen más de 3 millones de empresas familiares, muchas de ellas estrechamente relacionadas con el mercado inmobiliario y de la vivienda, que producen aproximadamente el 70% del PIB.
Estas PYMEs familiares generan prácticamente el 75% del empleo privado nacional y realizan más del 50% de las exportaciones. En Europa se incrementan estas cifras superando ampliamente los 15 millones de empresas, las cuales dan trabajo a 45 millones de personas.
Pero, ¿en qué consisten exactamente estas PYMEs familiares?.
No existe en nuestro ordenamiento jurídico un concepto definido como tal de empresa familiar que nos aclare si una empresa en concreto tiene o no tal carácter. Tampoco existe un tipo único de empresa familiar.
No obstante, podríamos decir que…

una empresa es familiar cuando independientemente de su tamaño, es dirigida por los miembros de una familia los cuales son sus propietarios y/o participan activamente en el desarrollo de la misma.

La empresa familiar se concibe como un logro personal de su fundador y éste desea que, en el futuro, se incorporen a la misma las siguientes generaciones de la familia. El fundador de dicha empresa entiende que la tradición y la pasión por mantener vivo el legado que les entrega deberían ayudar a conseguir los buenos resultados empresariales logrados hasta la fecha.
Pero, ¿por qué si una PYME familiar es tan problemática existen tantas y con balances tan aceptables?
Parece lógico pensar que para aquellos empresarios que han tenido la suerte de crear, y consolidar un negocio, y de formar al mismo tiempo una familia, encuentren en este tipo de organizaciones la solución perfecta para conjugar las 2 variables de la ecuación, con sus aspectos positivos y negativos.
Entre los aspectos negativos se pueden encontrar los problemas relacionados con los saltos generacionales o la búsqueda de vocación de los nuevos dirigentes. Añadiendo a esto las complejas sinergias que pueden aparecer entre los miembros de la familia, la propiedad y la empresa. Y es que no resulta nada sencillo ser al mismo tiempo y con la misma persona, padre y director o hijo y subdelegado.
Pero las PYMEs familiares también tienen grandes aspectos positivos que justifican sus buenos resultados. Y es que la dedicación y entrega de los miembros de una familia luchando por un proyecto en común es algo con lo que difícilmente podrán competir el resto de empresas.